jueves, 29 de marzo de 2012

SOLEDAD PRIMAVERAL.

Una de las cosas que más se agradecen cuando por la mañana suena el despertador para comenzar un nuevo día, es que las lógicas y monótonas obligaciones cotidianas que todos tenemos, se puedan sazonar  con una buena dosis de inesperada improvisación.

Eso es lo que ocurrió un día de esta semana, uno de estos magníficos días primaverales que ya tenemos, y que si están así, aprovechémoslos sin pensarlo dos veces, de la manera más agradable posible. Por razones de trabajo me encontraba en la localidad de Magallón y  terminada la faena a la hora de comer, en vez de ser congruente con el horario, dirigí mis pasos a Talamantes. Mochila con todo el utillaje necesario (que siempre llevo en el coche por si acaso) y tentempié de emergencia.




Talamantes es un pueblo de por sí muy, muy tranquilo. La luminosidad de este día, la temperatura tan agradable, la ausencia de congéneres (es de suponer que comiendo a estas horas) hacían que la sensación de soledad fuera intensa y de lo más agradable. Tan sólo los ladridos de dos perros, por fortuna atados a un par de argollas en el muro, rompieron momentáneamente el silencio en mi camino hacia el puente y la fuente. De este punto directamente a por el cortafuegos, con el simple objetivo de subir y bajar  La Tonda, sin prisas pero sin pausas, corriendo, sin andar. Escuchando los únicos sonidos de estos montes, eso sí, mezclados con mis bufidos y jadeos. Siempre se hace larga esta subida, parece que la conoces, que controlas su distancia, pero cuando levantas la vista creyendo que estás casi llegando, vuelves a bajar la cabeza reconociendo que no, que todavía queda un poco más de lo pensado.

Es el momento de apretar, de vencer la tentación de echarte a andar, hoy no, hoy no se anda. En lo alto de La Tonda se agradece la ligera brisa. Cortavientos, unos minutos de tranquilidad para contemplar estos retorcidos y robustos pinos, paisaje que transmite paz, tranquilidad y soledad. Sí, es verdad, estos parajes me proporcionan siempre estas buscadas sensaciones.


 





























Regreso a trote tranquilo, apreciando lo que en subida pasaba desapercibido, volviendo por el hermoso bosque, a pesar de la sequedad de estos meses, a pesar de las ramas secas, de las todavía no nacientes flores y de los futuros brotes que están ocultos, pero latiendo, esperando un buen aguacero para explotar y salir con energía.


Nuevamente el silencio se rompe por los ladridos, ahora se escucha un grito para acallarlos desde el interior de la vivienda. Volvemos sin más pausa a la rutina, satisfecho de haber podido saborear esta soledad primaveral durante un breve tiempo.


viernes, 23 de marzo de 2012

domingo, 18 de marzo de 2012

JAVIERRE DEL OBISPO-OTURIA-SATUE-JAVIERRE

El próximo 21 de abril se va a celebrar en la pequeña población de Javierre del Obispo (Huesca) la primera prueba de la Copa de España de Kilómetros verticales. El año pasado ya tuvimos la oportunidad de participar en ella, siendo entonces prueba de la Copa de Aragón. Con la excusa de ir refrescando los recuerdos de aquella subida, ir cargando motivación y empezar ya a comprobar el estado de las piernas y de la capacidad de sufrimiento tan necesario en este tipo de carreras, nos hemos acercado a este tranquilo y típico pueblo del Serrablo en una soleada y nada ventosa (por fin!!) mañana de sábado.

Tras unos primeros minutos por los alrededores del pueblo de calentamiento en grupo (Ambargreen, Perrojuan, Topete, Reburun y yo), hemos comenzado desde la plaza del pueblo el sendero que asciende hasta las praderas de Santa Orosia y de allí hasta la cima del P. Oturia (1.920 m). Margas grises iniciales, sendero entre arbustos por el que ganamos altura, hasta alcanzar un bello bosque de pino, repechos más o menos duros con tramos correderos para desembocar en las amplias praderas de Santa Orosia, desde donde divisamos ya la cima del P. Oturia y a la que ascendemos, cada uno purgando sus penas a su marcha y  por un itinerario propio, particular. Al no estar marcado el camino, cada cual elige su ruta para ir atravesando una zona de claros, con altos bojes, que forman un tramo realmente laberíntico y que salvamos con alguna que otra rectificación.

Se llega así a la parte más dura de la subida por la que alcanzamos la cúpula cimera tras algo más de 5,5 km. Una vez más aquí arriba! En esta ocasión coincidimos con Almudena, de Sabiñánigo y su perra loba, con la que compartimos unos minutos de animada charla (tras haber podido recobrar el resuello).

Descendemos, encarando nuestro rumbo hacia el barranco y sendero que nos llevará a Satué, por el mismo camino que sigue la "Puyada a Oturia". Disfrutamos esta vez del descenso mucho más que cuando lo hemos hecho en ocasiones anteriores, disputando la carrera. Tramos helados en las umbrías, que nos obligan a extremar el cuidado y la atención.

Llegamos hasta Satué, bello pueblo desde el que alcanzamos Javierre del Obispo cerrando así un rápido bucle de unos 16 km.

Uno de los guardianes de Javierre del Obispo

Últimos metros antes de la cima del P. Oturia.

El grupo al completo.

Descendiendo hacia Satué




domingo, 11 de marzo de 2012

MIGRACIÓN.

Al igual que hacen algunos animales cuando el alimento escasea por su zona habitual de pastos o de caza, nos vemos obligados a realizar también movimientos migratorios buscando no ya la comida, pero sí algo que es necesario para nosotros, la tan escasa nieve. La situación en nuestro Pirineo está fastidiada, ahora mismo se puede ir tranquilamente en zapatillas hasta muchas cimas de  las sierras exteriores. Vertientes Sur, mejor no mirarlas con ojos de invierno.
Tal y como pinta el panorama, y precisamente porque preveemos lo que más pronto que tarde va a pasar (que la temporada de travesía se acabará), nos revelamos e intentamos apurar las posibilidades que tenemos. Hacemos nuestra particular "migración".
En esta ocasión, sobre el papel, Carlos y yo lo teníamos ya decidido y controlado, pasábamos el Portalet hacia Gabas y desde allí a Bious Artigues para subir una bonita cima, esquiable hasta arriba, el P. Gazies. Madrugada y viaje hasta nuestro punto de partida, llegada según el horario previsto......pero lo que no sabíamos era de la existencia de la barrera cortando el tráfico hasta Bious. Con el plan inicial esfumado, pasamos rápidamente a echar mano de la reserva. Sabemos que en el valle de Arrious hay nieve, podemos ir al Petit Arriel y descender su pala N. Allí que nos vamos, como si no hubiera pasado nada.

Efectivamente, tras un corto porteo por la senda, desde el Caillou de Soques, calzamos las tablas en el bosque. Precioso con nieve, con ese halo de misterio que los bosques nos transmiten cuando nos adentramos en ellos.

















































Mirada hacia atrás, ladera N y S. ¿Cual es cual?


























Mientras estemos en el fondo del valle iremos protegidos y a resguardo del viento. Sí, el fastidioso viento que un día más y ya hemos perdido la cuenta de cuántos lleva azotando la montaña, nos acompañará como pesado e incansable compañero. Los remolinos de nieve que salen de las cimas así lo están avisando.




















La ladera Norte del valle presenta nieve suficiente para avanzar con las tablas, mientras que la Sur, al otro lado del arroyo que remontamos, aparece con los pastos bien visibles.
Llegamos al punto en el que tenemos que tomar la decisión de dónde ir realmente. Si otra vez vamos al Petit Arriel, el camino nos aparece bien fresco en la memoria, las fuertes pendientes que nos quedan por remontar vemos que esperan luciendo sus mejores y brillantes galas, es decir nieve dura y hielo, lo que nos va a obligar a subirlas con las tablas en la mochila y crampones. Lo peor, que una vez arriba y con mucha probabilidad, no podamos si quiera bajar la pala N esquiando por el peligroso estado de la nieve.













































































Alteramos el rumbo y el objetivo. Continuamos el valle, ahora simplemente subimos por el placer de volver a visitar una zona, el collado de Arrious y el lac D,Arrious, en la que no habíamos estado desde el verano de hace ya un montón de tiempo, en mi caso 17 años!



Collado de Arrious (2.259 m) y en frente la cubeta del Lac D,Arrious


























Arriel (al fondo) y Petit Arriel, con su brillante pala N.


























P. Palas y la vertiente de Arrémoulite.



























P. Palas (foto hecha por Carmar)




























Precioso y agreste rincón. Tremendo mirador hacia el Palas, el ibon de Arrémoulit, La Lie. Horizontes bien nevados que nos alegran la imaginación y avivarán nuevas migraciones.

lunes, 5 de marzo de 2012

LOS MIL DE MARÍA.


Que la zona de barrancos que hay en María de Huerva es por su proximidad, un rincón ideal para entrenar a los que somos de Zaragoza y corremos carreras por montaña, es conocido por muchos. Su terreno no da para cuestas muy largas con desniveles muy pronunciados pero sí encontraremos cresteos duros, ventosos, con vegetación baja y ruda, subidas empinadas que van desgastando y castigando las piernas en un continuo sube y baja. Barrancos serpenteantes en los que la imaginación nos permite volar y pensar que nos podemos encontrar, a la vuelta de algún recodo, con cualquiera de sus habitantes  escondidos por estas vaguadas.


























Las sendas existentes permiten adentrarnos y recorrer de mil maneras y combinaciones todos sus barrancos. El  del Sillón, el de Enmedio, la Balsa, de los Pozos, La Sal. Cada subida desde el fondo de uno de los barrancos hasta la parte más alta (La Plana) vienen a ser más o menos de unos 200 m de D+.
Hoy nos hemos juntado un buen puñado de asilvestrados, exactamente trece, más Gusa (la perra de Juan). La idea era clara, enlazar desde la parte más a la izquierda de los barrancos hasta su otro extremo, El Sillón. Objetivo, conseguir un recorrido que superara los 1.000 m de D+ en una distancia no excesivamente larga y que sirva como recorrido referencia de un entrenamiento muy útil de cara al tipo de carreras que hacemos.
















 




























Cinco subidas y unos 28 km han hecho falta para conseguir lo que teníamos entre ceja y ceja, superando con holgura los mil metros  pretendidos y terminando en El Sillón, por su subida "más directa" desde el Castillo de María, en donde las piernas (todas ellas en general) marcaban ya ese calentón que permite tener la sensación donde el dolor y el placer se mezclan y confunden debido al esfuerzo máximo.

Un gusto habernos juntado con los "rusos" de La Muela (algún día nos explicarán) y una pena la mala suerte de Juanlux con su caía, que ha tenido que abandonar con la muñeca fastidiada. Animo y a recuperarse pronto.



EL RECORRIDO
Donde esté un croquis a mano.......

jueves, 1 de marzo de 2012