lunes, 29 de octubre de 2012

TIEMPO DE LENTITUD

Estamos en el momento, atrás ha quedado una temporada de carreras larga, al igual que en los últimos años. Temporada que se empezaba de forma tranquila, allá por Marzo con la carrera de Alcaine en Teruel y que finalizaba el pasado 21 de octubre con el KV de Pineta. Es ahora cuando terminado el mundo de lo rápido, se debe aprovechar y mirar lento, deslizarse por los caminos y senderos pausadamente, encerrarse dentro, retorcerse, girar y observar aquellos detalles que pasaron ya, pero que las prisas los hicieron efímeros. Llega el tiempo del sosiego, del devenir tranquilo, del dejarse sorprender con lo improvisado, con los antojos, del  hacer porque apetece y gusta. Disfrutar del placer que otorga el dejarse llevar sin oponer resistencia, del recorrer en círculo, en espiral, de olvidarse de la línea recta porque precisamente, dicen, es la más corta. 
Los nuevos objetivos, los planes futuros, se  incubarán poco a poco, con el freno puesto para no acabar corriendo también detrás de ellos. Se les intuye en la lejanía pero todavía no son, no están.
Disfrutaremos pues de estos días de otoño lento.







lunes, 22 de octubre de 2012

KV PINETA. CORAZON DE OTOÑO.


Diluvio constante, renacer de fuentes, cascadas, ríos, ibones y pantanos. Revivir del bosque. Otoño en su máxima expresión, humedad, nubes, tierra mojada. Entramos en el mismo corazón de este otoño que tanto se retrasaba y que por fin ha llegado, aunque haya sido de golpe. Pineta, el Valle de Pineta, espectacular siempre y este fin de semana, además, bravío y con sus mejores galas recién estrenadas.

Un kilómetro vertical acortado en su última parte por el estado del terreno, debido a la adversa climatología de estos días, pero que nos ha permitido saborear la esencia de este tipo de carreras en los relativamente breves 2,3 km necesarios para superar, de una manera directa, decidida y sin contemplaciones, los casi 900 m de D+ que separan el "recibidor" del refugio de Pineta, del collado que da paso a la Plana Fonda. 30 º de pendiente. Ahí es nada. Los 36 minutos empleados por el vencedor de esta prueba para ascender estos poco más de dos kilómetros, nos pueden dar una pequeña idea de la dureza de la misma. 

Una pena el no haber podido realizarse el recorrido completo. Una maravilla para los sentidos que hemos podido disfrutar (lógicamente durante la bajada). Una pena la escasa participación, aunque buen nivel el de todos los participantes. Felicitarnos, porque tanto Pantoja, Maqui, Victoriano como yo quedamos todos entre los top-veinte de la carrera (je,je!).

Ahí está, esperemos que se mantenga en el tiempo. Que como todos los recién nacidos crezca, que se desarrolle y que perdure, porque este recorrido tiene todas las características para ser una prueba de KV de primera línea.

El entorno y este valle de Pineta se lo merece.





















jueves, 4 de octubre de 2012

TALAMANTES, OLOR A HUMO Y VIDA.

Un mes ha pasado ya desde que estos montes y bosques estaban ardiendo. Al acercarse a Talamantes, se puede uno imaginar las llamas saltando de un lado a otro de la carretera. Paisaje negro, gris, pardo. Debió haber algún instante en el que la salida o entrada a este pueblo era imposible. El paisaje que rodea las proximidades del pueblo es carbón y ceniza. La Tonda aparece con los mordiscos del fuego bien patentes. El olor a humo del bosque quemado, todavía está presente. La vega está verde, lo más cercano al pueblo está intacto.
 Hay silencio, sólo el ruido de mis zapatillas dirigiéndome al bosque lo rompe. Nadie en las calles. Cruzo el puente y un inesperado "Hola, buenos días" sale de la boca de una melenas rubia de poco más de tres años. "Hola", le contesto y se aleja tirando de una cuerda de la que arrastra un camión de plástico. No tarda en volverse, mirándome con curiosidad. Yo le miro con agradecidimiento. Me ha hecho ver esta realidad con esperanza. El bosque sigue verde aquí, sigue entero, sigue vivo.

TALAMANTES, OLOR A HUMO Y VIDA. from Manumar on Vimeo.

lunes, 17 de septiembre de 2012

TELARAÑAS.

          Es extraña la sensación que apareció esta semana. Surgió y fue breve, muy breve, yo diría que fugaz. Pero lo suficiente como para notar algo diferente,  parecido al vacío, al "aquí falta algo". Terminada ya la temporada de carreras, de competición en Copas, Campeonatos, "demases" y con el añadido de la finalización de la Canfranc-Canfranc, surgió. Tan de improviso, como quien aparece una mañana enfermo tras haberse acostado en perfectas condiciones. Y la verdad es que no me gustó. Incluso diría que me sorprendió. Gracias a que el cuerpo es sabio y la mente también, como con un reflejo, como por un resorte, comenzó a ser borrada, pulverizada y lo más importante, controlada.

Los últimos coletazos del verano son los responsables de mantener todavía palpitando esa parte de la mente encargada de liberar la adrenalina de la competición, cuando el proceso normal debería ser el de iniciar su aletargamiento. Dentro de poco, cuando llegue el otoño, el frescor, las sensaciones y olores húmedos flotarán en el respirar y marcarán las próximas salidas que se hagan. Los nuevos colores del paisaje, de la montaña, ayudarán a dejar atrás, empaquetados en el recuerdo, los esfuerzos intensos desparramados durante todos estos meses, la energía derrochada con tanta generosidad. Simplemente hay que dejar que las telarañas, que al final lo inundan todo, cumplan su función y hagan su papel, que se apoderen,  que envuelvan  lo vivido a lo largo de estos largos e intensos meses para, si hiciera falta, poder volver y echar mano de los recuerdos durante las próximas estaciones.

Seguir, seguro que nuevos planes irán apareciendo. Continuidad, movimiento, acción, vivir y no parar. Nunca se debería parar.

 

lunes, 10 de septiembre de 2012

CANFRANC-CANFRANC 2012.

Casi tres años han pasado desde la última vez que pude correr la Canfranc-Canfranc (en el 2008 y en el 2009). A pesar de los deseos de repetirla durante este tiempo, su continua coincidencia de fechas con alguna que otra carrera que pertenecía a la Copa, Campeonato o similar, de Aragón, me obligaba a   olvidarla, muy a mi pesar, para su siguiente edición. Cuando este año se cambió la fecha de junio y se trasladó al 8 de septiembre, terminada ya Copas y Recopas, una alegría interior surgió y poco costó tomar la decisión de apuntarme.

Canfranc-Canfranc, no es una carrera cualquiera, no es sólo una carrera de 43 km, no sólo son los 3.500 m de D+. Es también el cómo está distribuido ese itinerario, no hay lugar a mucho respiro y uno ha de llevar unos cuantos kilómetros de montaña en las piernas para salir con dignidad de ella. Por supuesto que el haberla hecho con anterioridad te da una ventaja, la de saber que hay que tomarla con cierta humildad y respeto, que hay que dosificarse muy bien durante todo "el viaje" y que aún así, los últimos kilómetros se harán duros, sorprendentemente duros.

La villa de Canfranc se vuelca con los corredores, de manera discreta, sin parafernalias multitudinarias ni circenses, pero con máxima eficiencia y ambiente muy familiar. Por todo ello, la Canfranc-Canfranc, es para su distancia, "La carrera".

Primeras luces sobre La Raca 2.284 m, segunda cima por la que pasa la carrera.
La última bajada, el Collado de Estiviellas desde Canfranc, (con el zoom, porque está más alto de lo que parece, exactamente 1.000 m más arriba)

 Subir desde Canfranc-Estación (1.090 m) hasta La Moleta (2.575 m), ya te pone nada más de empezar con 1.500 m de D+ en las piernas tras apenas 6 km, que sirven para romper el grupo e ir formando "pequeñas compañías" de ritmos similares. Es la parte más técnica de la carrera y en cuyo descenso hay que andar con prudencia, con suerte y con tranquilidad. En mi caso, la compañía durante este primer tramo fue con Javi (alias "Sherpa"), de Villanúa, conocedor también de la carrera y lo más importante, de este tramo del descenso en el que en años anteriores yo había tenido algún despiste con la señalización. "Charrando y charrando" llegamos al avituallamiento de Coll de Ladrones donde perdemos unos minutos para comer algo, beber y hacer una pequeña parada técnica. Continuamos juntos hasta comenzar las primeras rampas que nos han de llevar a lo alto de La Raca (2.284 m). En lo más interior de cada uno, tenemos guardado nuestro verdadero objetivo en cada carrera, para Javi era rebajar sus tiempos anteriores y acercarse a las 7h 30 min. El mío, era recortarlo algo más y acercarme a las 6h 30 min, así que poco a poco, los ritmos nos van separando y con un ...."nos veremos con una cerveza en Canfranc", nos despedimos y cada cual continúa en solitario con su camino.

Primer control, La Moleta (2.575 m)
Incansable Ramón, gracias por tus fenomenales fotos!!

Descendiendo hacia el Coll de Ladrones con Javi "Sherpa".


En plena subida a La Raca.


Alcanzo el avituallamiento de Somport, a las 12:15, algo más tarde de lo que había previsto, optimismo excesivo tal vez. Queda ahora la parte menos agradable, la menos bonita, la que te coge en esa hora punta donde el sol, si lo hay, te pega en la voluntad con fuerza. Se nota que hoy, apesar de hacer calor, la temperatura nos respeta (no como en el 2009 donde sufrimos aquí de lo lindo). No queda otra que subir las duras y ásperas pistas del Tobazo. Restos de algún bastón roto durante esta última temporada de esquí dan una nota de color al gris que queda bajo nuestros ojos. Pegados al suelo, intentando mantener un ritmo constante, es cuando se empieza a notar la fatiga. Llegados al alto del Tobazo (1.982 m), queda huir de Candanchú, descender y acercarnos a la otra joya de la carrera, el ibón (casi siempre seco) de Tortiellas, precioso rincón, sorprendentemente verde en este día que nos dejará en el último repecho que hay que salvar hasta alcanzar el collado de Estiviellas (2.049 m). Sólo nos queda subir esos 350 m de desnivel, pocos si los comparamos con los que llevamos ya encima, pero duros por eso mismo y porque son realmente empinados.

Desde el control de Estiviellas únicamente queda bajar. Canfranc está allí mismo, sólo que 1.000 m más abajo, que descenderemos tras una rigurosa e inacabable sucesión de zig-zags.

Coronando el Tobazo (1.982 m).

Collado de Estiviellas (2.049 m), la meta en Canfranc, allá abajo.
Vistazo atrás, Aspe y llanos de Tortiellas.

 


Gracias Ramón por las fotos.....y con tu permiso.
Han pasado 6h y 34 min, esta vez mi familia me ha tenido que esperar algo menos que en las otras ocasiones. Ojalá que no pasen muchos años hasta que pueda volver a repetir esta preciosa, dura, exigente y montañera carrera, porque en mi interior ya está prendido y renovado el objetivo para ese día.

Podium femenino.

Podium Veterano masculino

Podium absoluto.