domingo, 28 de septiembre de 2014

PICO ROYO (2.404 m), PORQUE SÍ.

Sábado 27 de septiembre.
 
Hay momentos en los que hay que hacer las cosas sin pensarlas mucho, según van surgiendo dices me apetece y hacia delante o no me apetece, pues para otro lado. Así nos tomamos este sábado el amigo Victoriano y yo la mañana, soleada, fresquita, pero entera para nosotros, de las que te gusta saborear sin planes previos, sin horas, sin prisas. Salimos de coll de Ladrones, nos encontramos con Ramón Bellera y su equipo, que parten para terminar de marcar y preparar el KV al Porte que también disputaremos al día siguiente. Nosotros nos adentramos por el valle de Izas, tranquilamente, trotando, andando, sin mayor intención que disfrutar de esta otoñal y soleada mañana. 

El valle de Izas es largo y conforme avanzamos, se va abriendo poco a poco hasta terminar en una amplia sucesión de colladas que dan paso a la vertiente de Formigal y de Tramacastilla. A nuestra derecha toda la agreste vertiente norte de la Pala de Ip y Punta Escarra. Soledad sólo compartida con tranquilas vacas y con orondas marmotas que se preparan para afrontar un invierno que en pocos meses nos visitará.

Alcanzamos el collado de Izas y desde allí observamos la cresta Sur del P. Royo, tanteamos la mejor forma de superar esta cara de la montaña, trepamos, algún pasito de los que en invierno se tienen que poner peligrosos y alcanzamos cima, sin tenerlo previsto, simplemente porque nos apeteció.

Regreso pausado, charlando, hablando de todo y de nada, arreglando el mundo. Mañana será otro día, pero hoy desde luego hemos hecho lo que en cada minuto hemos querido hacer, sencillamente porque sí.










lunes, 8 de septiembre de 2014

DESDE BUJARUELO, POR LAS CUMBRES DEL CIRCO DE GAVARNIE, HASTA VERLE LAS OREJAS AL LOBO.


Comienza una bella y prometedora jornada de montaña, saliendo desde Bujaruelo a las 7:30 h, en una mañana en la que nos dan una previsión de buen tiempo hasta las 15:00h, a partir de entonces, mejor estar ya de regreso por posibles tormentas. Nuestro plan estaba  trazado, pasar por la brecha y dirigirnos hacia la primera cima del Circo de Gavarnie, el Casco, continuar ascendiendo todas las demás del Circo, hasta que el tiempo nos marcara retirada y si acababa en tormenta (a las 15:00 h) que fuera ya regresando por Ordesa y el valle de Bujaruelo, hasta el refugio de donde habíamos salido.
La idea inicial de ascender al Casco era por la original ruta de la chimenea subterránea, la desechamos en cuanto vimos que una cordada de franceses, pertrechados con toda la equipación, comenzaban a introducirse por la gruta, así que mejor subir por la normal, sin retenciones e ir ganando tiempo. Llegamos al Casco (3.006 m) y tras breve parada con su foto, descendemos nuevamente hacia la hondonada entre el Casco y la Torre, a la que ascendemos por su visible canal Oeste, libre de nieve. Sin mayores problemas nos plantamos en su cima (3.018 m). No nos cansamos de admirar la belleza salvaje de la vertiginosa vertiente Norte, imponente el circo de Gavarnie. El cielo se mantiene, aunque se ve claro que cambiará a tormenta ya que como dice el amigo Dani, empiezan a aparecer las "borregas". Descendemos hacia el Collado de la Cascada, con la intención de ascender la Espalda del Marboré, a la que llegaremos tras una aproximación bajo su contrafuerte S y que superaremos al alcanzar un claro paso mojonado, donde el contrafuerte pierde altura.  Pedrera hasta la cima (3.069 m), paisaje un tanto lunar, poco a poco vamos completando el trazado del borde del circo, nos dirigimos a continuación hasta el Pico Occidental de la Cascada (3.085 m), descendemos a la brecha que le separa del P. Central (3.093 m), terreno de no corrrer, de trepar, seguir sintiendo el vértigo de los cortados a nuestra izquierda. Pico Oriental de la Cascada (3.157 m), un poco más y alcanzamos el P. Marboré (3.253 m), del que Russell dijo que "en su cima podría maniobrar un regimiento entero". Son las 13:15 h cuando comenzamos el descenso, no sin antes mirar de reojo la subida al Cilindro, sin nieve, factible, si no fuera por las nubes que están ya entrando de forma rápida. Para otra ocasión, hay que llegar a Goriz y continuar con la segunda parte de la salida de hoy, ahora ya corredera y por terreno civilizado. Conectamos con la ruta normal al Perdido desde Goriz y descendemos al igual que numerosos montañeros que ya regresan. Diez minutos y estaremos en el refugio..........y entonces apareció el lobo. Tropezón, caída hacia delante parando todo el impacto con el pubis, es lo que tiene bajar con los bastones enganchados a las manos. Ha tardado treinta y cinco años en cogerme y sólo me enseña sus orejas.

En cuestión de segundos la zona se inflama como una pelota, intento caminar, unos pocos pasos, es imposible. Sensación de querer, pero no poder.  Un torbellino en la cabeza buscando una solución, un poder continuar, pero la impotencia es máxima. No hay nada que hacer, el dolor marca su límite. Dani baja a dar aviso al refugio, Victoriano se queda a mi lado. Plumífero, gore, manta térmica, esta vez sí que van a hacer su papel. En pocos pero eternos minutos, Dani está de regreso. El helicóptero está avisado y en marcha. Palabras de ánimo, brazos sobre el hombro, palmadas en la espalda.  Lo que se llegan a agradecer estos gestos. 

Poco a poco la tormenta llega, caen las primeras gotas, comienza a granizar, retumban los truenos, los elementos justos para dar un  "aliño" más completo a la escena. Aguantamos los tres inmóviles, agachados, no puedo ni levantarme de donde me he sentado. Por fin escuchamos el rotor. Breves minutos y siento cómo me cogen con firmeza y con cuidado, palabras y gestos que me transmiten tranquilidad mientras me introducen en el helicóptero.

Ha sido difícil el decidirme a escribir esta entrada y publicarla en el blog. No ha sido una experiencia agradable y son situaciones que mientras no ocurren, parecen  lejanas a uno. Pero prefiero así, de esta manera quiero dar públicamente mi agradecimiento, primero a mis dos compañeros y amigos, Victoriano y Dani por comportarse como lo hicieron en esos momentos.  Al equipo de rescate de la Guardia Civil (de Benasque creo) que me recogió, al médico del equipo (siento no recordar sus nombres). Al conductor de la ambulancia y a Sonia, la enfermera que permaneció a mi lado animándome durante todo el viaje desde Boltaña hasta Barbastro y al servicio de Urgencias del Hospital de Barbastro que rápidamente me atendió. Y a todas las personas que, como fichas de dominó que van cayendo por efecto de una primera, se han visto involucradas.

No hay nada como verle las orejas al lobo para valorar el trabajo de todas estas personas.

Nada roto, nada grave, sigue la vida. Ah! y la tarjeta de estar federado, por favor, siempre encima.

¡Salud y montaña!

Dani, llegando a la Brecha de Roldan.

Desde el Casco, hacia la Torre de Marboré, Espalda, P. Cascada y Marboré.

Vista atrás, El Casco, del que venimos, desde la canal O. de la Torre.

Salvaje vista desde La Torre al Circo de Gavarnie.

Valle de Gavarnie.

Hacia el Marboré.


LLegando a la desolada cima de la Espalda de Marboré (3.069 m).

Espalda de Marboré.
Pico Central de la Cascada (3.093 m)
Desde el Pico Occidental de la Cascada (3.085 m), vista hacia el Central, Oriental y Marboré.

Pico Oriental de la Cascada (3.157 m)
Marboré (3.253 m) y Cilindro al fondo.











jueves, 28 de agosto de 2014

PERDIDO Y ESCALERAS. ESCALON A ESCALON.


jueves, 28 de agosto de 2014

"Simples y bellas, así son ciertas cosas cuando la compañía es la adecuada. Pongo el relato de Carmar en la última salida que hicimos juntos. Mi hermano y el responsable de que la montaña sea algo realmente importante en mi vida".

Monte Perdido y Pico de las Escaleras desde la pradera de Ordesa, en una jornada.

El Monte Perdido por la vertiente de las escaleras, desde el circo de Soaso
Veinticinco años hacía que mi hermano Manuel y yo habíamos subido juntos por última vez a la cima del  Perdido. Aquella ocasión fue con esquíes de travesía, haciendo noche en el refugio de Góriz, y descendiendo con las tablas desde la misma cima. Época aquella de esquíes rectos y en la que el “carving” todavía no se conocía. El áspero sabor de la adrenalina en la garganta mientras nos deslizábamos por la dura nieve de la Escupidera se nos enganchó de tal manera que nunca más lo hemos repetido esquiando.

  • -    ¿Qué plan tienes?
  • -    He pensado en el Perdido por el Pico de las Escaleras, en el día, retornando por la vía normal, saliendo y llegando a la pradera de Ordesa.
  • -    ¿Y cuantas horas le calculas?
  • -     Entre 10h y 11h, dependiendo de lo corredero que resulte.
  • -     Pues quedamos a las 6:30h en el aparcamiento de Torla y tomamos el autobús de las 7h que nos subirá a la pradera.

La ruta de las Escaleras surca la cara Sur del Perdido a través de un gran lomo que desciende directamente desde su cima. Sucesión de terrazas entre canchales y muros de piedra que se van sorteando con más facilidad de lo que aparentan desde abajo, y que constituyen una ascensión directa y solitaria, ajena al trasiego de personas que se congregan por la vía normal desde el refugio de Góriz.

A las 7:30 am del sábado nos deposita el autobús en la pradera de Ordesa (1.300m) y nada más poner pie a tierra comenzamos a correr hacia la Cola de Caballo, iniciando lo que iba a ser una dura y larga jornada. Resulta hermoso recorrer los hayedos de Ordesa con las primeras luces, sin más sonidos que los de las cascadas y los de las propias zancadas.

Alcanzamos la Cola del Caballo y continuamos por las “zetas” a buen ritmo y a la sombra. 

La Cola de Caballo
El sol nos alcanza poco antes de llegar al refugio de Góriz (2.200m). Hacemos un breve alto antes de iniciar lo que supone el segundo tramo de la ascensión. Se trata ahora de encontrar el punto de acceso a la ruta de las Escaleras que, como descubriríamos más tarde, durante la bajada por la vía normal, sale directamente de ella a la altitud de 2.475m, donde hay un desvío hacia un canchal lateral (al Este) debidamente indicado con mojones.

En nuestro caso, presos del ímpetu, optamos por abandonar el trillado sendero de la normal a la altitud de los 2.350m, bordeando por debajo el primer gran resalte, que mejor y más rápido se hubiese superado por arriba. En cualquier caso, con Manuel tirando en cabeza, vamos rápidamente cobrando altura por las pedreras calizas que tanto caracterizan a la zona.

Estribación del lomo de las escaleras que deberíamos haber superado por arriba
En un momento determinado encontramos ya la senda y los mojones que nos conducen a ir sorteando las diversas franjas rocosas que nos llevan hasta la cima de el Pico Escaleras (3.025 m).

Cima del Pico de las Escaleras, enfrente el Perdido y a la izq el Cilindro. 
Las vaporosas nubes van sucediéndose una tras otra, alcanzándonos y disipándose seguidamente. El ambiente de altura es impresionante. A nuestra derecha se entrevé el Soum de Ramond.

El Soum de Ramond
Enfrente tenemos la cima del Perdido, la montaña calcárea más alta de Europa; una sólida cúpula pedregosa precedida de dos barreras rocosas, las escaleras, surcadas de varias chimeneas que, en seco, se superan fácilmente por medio de trepadas sencillas (II y II sup, respectivamente).

El Monte Perdido y los dos escalones que conforman "las escaleras"
Hacia el segundo y último escalón de "las escaleras"
¡Cómo se notan en las piernas los últimos metros hasta alcanzar la concurrida cima del Perdido (3.355m)! Satisfacción compartida, fotos y algo de comer.

Cima del Monte Perdido
Luego, a descender hacia el ibón Helado por el camino normal, deslizándonos literalmente entre los esforzados trepadores de pedrera que procesionan Escupidera arriba.

Lago Helado, al pie del Cilindro, entre la neblina
¡Y qué pulidas que están las rocas del camino normal en los pasos conflictivos! Hay que ir con buen ojo y mejor tino para no acabar dándote un buen porrazo.

Ruta normal al Perdido, con el collado del Cilindro al fondo
Breve descanso de nuevo en Góriz. Reponemos agua y comemos algo antes de emprender carrera descendente por una zona ya mucho más cómoda y corredera.
Parte superior de Soaso

El pico Tobacor
Cola del Caballo (qué multitud a estas horas), Gradas de Soaso (todavía más personas), 

Gradas de Soaso
bosque de Ordesa (vamos haciendo “slalom” entre los que suben y bajan) y ..... 


¡Llegamos justo a tiempo para tomar el autobús que sale de la pradera de Ordesa a las 5:30 pm, de vuelta para Torla!


En resumen, unos 33 km de distancia y un desnivel positivo acumulado de 2100 m de D+,en un recorrido intenso y pleno para recordar durante mucho, mucho tiempo.

jueves, 14 de agosto de 2014

RONDANDO "LA LUNA DE ACHERITO"

Conexión directa con la libertad más ancestral, con nuestros antepasados nómadas. Pintar un circulo sobre las montañas y empezar a vivirlo. Llevar en las espaldas lo justo, lo necesario y dejarte llevar. Sin prisas, sintiendo cada paso que das, enseñando a fundirte con el entorno, a saber sufrir, porque todo necesita un esfuerzo a cambio.

Salimos de Guarrinza (Selva de Oza) para colocar nuestro bello dormitorio en las orillas del ibón de Acherito, acompañados de tranquilas vacas, curiosos sarrios y asustadizos tritones. Luna llena espectacular, creadora de luces y sombras allá donde miráramos. Benévola, porque nos permitió contemplar "lágrimas" fugaces sobre un cielo totalmente despejado.

La mañana siguiente amanece distinta, gris, ventosa de sur y muy desapacible. Nos dejamos llevar dirección Norte, empujados por el viento, hacia el bello ibón de Ansabère, en el lado francés, cruzando la cresta fronteriza. Refugiados en la vertiente norte, descendemos por marcado sendero hacia las cabañas de Ansabère para alcanzar, con paso pausado, el collado de Petrechema, observados por las imponentes agujas de Ansabère. De nuevo en Aragón, el viento sigue soplando con fuerza y hace que nuestra estancia en el collado sea breve, la justa para reponer fuerzas, desentumecer nuestros doloridos hombros y continuar con esta larga jornada. El paisaje va cambiando, la caliza siempre es espectacular. Aquí y allá permite crecer un grupo de flores, un pino, luego otro. Piedras rotas, simas, "foyas del ingeniero". Al final, el bosque nos acoge y nos conduce hasta el abarrotado refugio de Linza. Caemos en la tentación y cada cual sacia su sed con su merecido antojo. Continuaremos una hora más, en una tarde ya más apacible aquí, en el valle y habremos llegado a Zuriza. Esta noche cambiamos el decorado de nuestro dormitorio. Oscurece, comienza a llover y el aire arrecia.

Amanece como si fuera otoño, humedad, nubes bajas cubriendo la montaña, lluvia que parece no ser, pero sí que lo es. No nos queda otra que continuar, hoy será jornada menos larga que ayer, pero el tiempo estará revuelto. Taxeras, seguimos la GR-11 y tras haber cruzado el bosque lluvioso, aparecen prados y sendero soleado. La caliza y la roca no tardan en aparecer, de nuevo, inmersas en niebla y lluvia fina. Nos espera el frío collado de Petraficha. Estamos ya terminando, descendemos hacia el valle y el sendero se engalana con multitud de lirios.

El círculo se cierra, redondo y bello, como la luna de Acherito.



















Subiendo al Mallo de las Foyas.







Esbelto Mallo de Acherito.

Últimas luces sobre Castillo de Acher y Pta. Agüerri.


























Ibón de Ansabère.

Día más apacible en la vertiente francesa. Ansabère y sus agujas.

Empinado sendero hacia el collado de Petrechema.

Hacia Linza, por las "Foyas del ingeniero".

Subiendo por Petraficha.

Hacia el collado de Petraficha.

Descendiendo hacia el barranco de Acherito.