domingo, 16 de octubre de 2016

PEÑA TELERA, PRIMERAS NIEVES POR EL SUR.

La lluvia de estos tres últimos días han dejado este sábado 15 de octubre una montaña con la cara lavada, que buena falta hacía. Cielos limpios, colores intensos, verdes, marrones, azules y blancos.

Salimos desde Sta. Elena, en Biescas, con la intención de ascender a Peña Telera por su poco visitada cara Sur. Larga aproximación que nos permite recorrer un primer tramo de húmedo bosque en el que se estará ya fabricando la tan esperada cosecha setera. Siguiendo un sendero que va alcorzando la pista ganadera alcanzamos las soleadas praderas del valle para alcanzar uno de los rincones que más paz y tranquilidad producen cada vez que lo he visitado, el Plan de Usabas.

A partir de aquí, nos introducimos en la propia montaña, laberíntica a tramos, es lo que tiene la caliza. Pasamos por la cueva y el circo de Zarrambucho y el paisaje que  nos aparece en altura es ya el de una estampa bastante más invernal de lo que habíamos pensado.

La nieve está presente con contundencia desde los 2.400 m y por lo tanto, ni el terreno ni nuestro material es el adecuado. Continuamos hasta el collado oeste, entre P. Capullo y Telera, punto en el que nuestra prudencia nos indica que por hoy es ya suficiente.

Refugio de Plan de Usabas, al fondo, en la pradera. Al pie de Punta Balposata y Peñas D,Asso.

Circo de Zarrambucho y Peña Retona al fondo.

Collado oeste, fin de trayecto.

Collado oeste, al pie de la cúpula de Telera.

Vanesa, Alfonso, Vito, Manu y Boira.

Peña Parda.





lunes, 10 de octubre de 2016

DIENTES DE BATANES Y SERRATO.

Visibles desde el valle de Tena, recortándose sobre el horizonte, aparecen tres puntas. Tres que en algún momento debieron ser una. Una única montaña que, conforme surgía de las entrañas, se partía y rompía formando tres dientes. Apartadas de los recorridos habituales, defendidas por lo vertical, siguen manteniéndose un tanto olvidadas. Nuestra mirada se verá atraída hacia ellas desde el mismo fondo del valle de Tena. Tres puntas rotas. Una única montaña.

Elegimos como itinerario para acercarnos hasta ellas el más directo desde el Balneario de Panticosa, el que nos llevará pasando por el ibón de Serrato y los ibones de Labaza. Marcado sendero al principio que va diluyéndose según nos alejamos del más habitual camino hacia Brazatos y Bacías. Directo, ganando el máximo desnivel inicial a buen ritmo, mientras el terreno lo permite, hasta asomarnos a la cubeta del ibón de Serrato, tristemente encogido por la sequía pertinaz.

Entramos así en un mundo granítico roto, caótico, de bloques grandes, medianos y pequeños que dan cobijo a los ibones de Labaza, el inferior y el superior. Dureza y fragilidad a la vez. Terreno de avance por instinto y de descubrir mojones.

Desde el amplio collado del  Serrato, alcanzamos la primera de las cimas de este día sin ninguna dificultad,  el Diente Occidental (2.875 m). Para el Central, descendemos atendiendo a la lógica, por la vertiente Norte, tan caótica y rota como lo es la Sur. Alcanzamos la profunda brecha que rompe la montaña. Cada cual valora su interés y sus ganas. Todo lo que se sube hay que bajar. Subida delicada, más si se va sin cuerda. Tras superar las dificultades de la brecha (III, III sup), a Vito y Perrojuan les toca mimar el paso, acariciar con cuidado el terreno descompuesto e inclinado (la conocida como"caries" del Central). Unas cuantas piedras caen desde la cima (Central 2885 m) hasta su pie, tributo para mantener este caos.

El tercer diente, el Oriental nos espera. Alcanzamos el pequeño collado de su arista E que marca el inicio de un ascenso más fácil, no por ello exento de mantener toda la atención. Manos, pies necesarios para su subida. Castigados cintajos en un bloque, por si alguien quiere rapelar en la bajada. Roca más segura (II).

De regreso por el mismo camino, completamos esta espléndida mañana con la subida al P. Serrato (2.888 m), otra entretenida cima, para lo que recorremos su no corta cresta S.

La luz del día ya va siendo más breve y esto nos hace mirar de reojo el P. Xuans, que ahí está y que seguirá estando. Pendiente queda su subida para otra ocasión. Larga bajada hasta el balneario, al que llegamos justo cuando los rayos del sol van dejando paso a la sombra. Bello cierre de telón para una jornada que nos deja a todos satisfechos.

Una perfecta combinación de trail y montaña clásica.

Diente Occidental de Batanes (2.875 m)
De izda a derecha: Manu, Vito, Perrojuan y Nacho. La Boira andará un poco más abajo. 

Brecha al Diente Central.

Paso clave al Central (III sup)

Ibones de Batanes, desde el Diente Oriental (2.909 m)

Ibones de Labaza y los Tresmiles del Balneario.


Llegando a la cima del Diente Central (2.885 m)

Cima del Central (2.885 m)

Cresta S al Serrato


En la cresta S del Serrato (2.888 m)

P. Xuans (izda) y Dientes de Batanes

lunes, 29 de agosto de 2016

POR LOS IBONES DEL SILENCIO.

Cada vez me gusta más el volver a los inicios, a esos principos en los que sólo estaba la montaña y uno mismo, así de sencillo, sin más. Esos momentos en los que tu mente, camina junto a tu cuerpo, sin ver a nadie. Sin oir ruidos ni voces, porque no hay nadie. Es entonces cuando se llega a escuchar el silencio. Cuando se aprecia la forma de cada sombra, cada flor, cada piedra y cada arroyo que se cruza. Independientemente de nuestra velocidad, bien sea paso caminante o paso corredor.

Difícil de conseguir en este "mare magnum" de circuitos, retos, carreras, cracks, titanes, marcas, modelitos, competiciones, ultras y requete ultras....

¿He dicho difícil de conseguir? No, ni mucho menos, es lo más fácil. Simplemente es necesario salirse del camino de moda, de ese camino marcado, por el que vamos muchos, cada vez  más y más gente (no quiero decir que sea mal camino ni mucho menos, aunque sea "purificador" y necesario el abandonarlo de vez en cuando). Salirse, aunque sea un momento, para darse cuenta de la esencia, de lo realmente importante, de que los demás caminos son secundarios, pasajeros y que sólo uno perdurará. 

Tomar un plano, de esos de los de toda la vida, de los de papel. Inventarse una ruta, marcarla con tu dedo, que seguro que no inventas. Seguro que ya habrá sido transitada por los del lugar, por pastores, contrabandistas, por montañeros románticos, por seres discretos y desconocidos. Rutas que habrán sido transitadas muchos años antes y que lo volverán a ser  cuando ni tú ni yo, existamos ya.

Soledad que puede ser compartida, con la sensación de transmitir, de enseñar , de dejar herencia. Navegamos por la montaña. Sin prisa.

Por unos días somos dueños  de nuestro tiempo. Podemos escuchar el silencio de la montaña.


Amanecer en el ibón de Ordiso.


Ibón de Ordiso


Tendeñera y la Faja Basarán.


Soledad compartida. Paso entre Picos Mallarruego.


Ibón de Mallarruego desde el Pico Mallarruego


Vista atrás, ibón de Ordiso desde el paso entre Picos Mallarruegos.


El bello y profundo ibón de Mallarruego.


Ibón de Mallarruego y los Picos de Mallarruego.


Hacia Catieras. Pico Catieras (izda) y Baldairán.


Ibón de Catieras y Pico Ferreras.