miércoles, 14 de noviembre de 2012

PALABRAS.


Alguien dijo que "las palabras las utilizamos para crear la historia de nuestras vidas". Pero hay palabras que no suenan bien. Las palabras se leen, se escuchan, aparecen o se utilizan para plasmar, para intentar transmitir sensaciones, para saber cómo somos. Así, cada cual se da a conocer al resto y los demás podemos visualizar algo tan íntimo y tan difícil de expresar, como lo que uno llega a  sentir, lo que se piensa, en definitiva, lo que uno vive.

Hoy en día casi todo el mundo tiene un blog, un facebook, un cuaderno con cuadritos o una hoja en blanco y un boli.....Tiene (perdón, tenemos) un escenario en el que poder compartir, donde poder desnudarse un poco y contar las vivencias y correrías que cada uno hace, que vamos haciendo. En estos días de más tranquilidad y sosiego, husmeando por aquí y por allá, me ha llamado la atención lo diferentes y variopintos que en la "esencia", vamos siendo los que practicamos este deporte. El fondo tan distinto, el porqué y el "para qué" tan dispar que cada uno encuentra en esto del correr por la montaña, del correr en general. He visto frecuente el empleo de términos como "combate, proeza, derribarme, no rendirse, batalla, enfrentamiento, ponerse a prueba, conquistar, héroes, hazaña....".



Todos ellos, empleados para intentar expresar sensaciones directamente relacionadas con  salidas a correr por la naturaleza, con entrenamientos relatados casi paramilitarmente o incluso para reflejar las  experiencias vividas en el transcurso de tal o cual carrera, (aunque como en muchos casos se comenta, sólo se la han tomado para disfrutar de la experiencia, sin ningún ánimo competitivo....??).

Lo siento, pero no me suenan nada bien, esto enfoques me chirrían desagradablemente. El contacto con la naturaleza, el sumergirnos en ella, ya sea corriendo, andando, en bici, con esquíes, con la mirada, abrazando, con el tacto....hace difícil, para mi forma de ver este asunto, el poder aplicar cualquiera de esos términos.  Cómo podemos sentir que nos estamos enfrentando, pensar en que batallamos, en que hay héroes.....¿contra quién? ¿contra qué? ¿por qué?

Es como si lo realmente importante de esas situaciones, el protagonismo de ese escenario en el que se desarrolla el relato, se lo lleva únicamente la persona, un "super macho" que se enfrenta a adversidades de vientos, cuestas empinadas, "..... el dolor no existe", salir a entrenar es como una película de odisea......en definitiva,  el ego descarnado y sin florituras.
Difícil que pueda producirse, que pueda existir entonces una conexión, una sintonía con toda esa naturaleza, con esa otra vida que nos rodea.

Palabras, expresiones que dejan al descubierto sentimientos, formas de ver este deporte que indican una manera bien diferente y muy ajena.

Otra visión, ni mejor ni peor, aunque seguramente más pobre y que poco tiene que ver con la que muchos otros compartimos.


Una pena que no haya más influencia de aquel romanticismo que impregnaba a los primeros pirineistas, de esa filosofía que empujaba a aquellos descubridores y vividores de primera línea. Un romanticismo que  permite emocionarse con el olor a tierra húmeda del bosque, el zumbar del viento, con la lluvia al caer, del rojo del bosque, del azul o negro del cielo, que nos pone en nuestro lugar, que nos dice a su manera lo insignificantes que somos. Cuando el no llegar a nuestra meta, el no haber conseguido nuestro objetivo, no es ninguna derrota, ni un fracaso.

Nadie vence, nadie pierde, no ha habido batallas. Aquí no, en este lugar no.



8 comentarios:

Alvaro Robledano dijo...

Con el auge de este deporte, para bien o para mal se intenta llegar siempre más allá, fomentando la competición.

Para mí tiene igual de mérito el que baja de las 30h un UTMB como el que sale a darse un paseo de un par de horas por el bosque de al lado de su casa.
Lo que es una pena es que no todo el mundo piense igual...

pachi dijo...

me parece que si ponemos en medio de todo esto la palabra "mérito" no hemos entendido precisamente el mensaje...
yo que presumo de decir "pedalear y alpargatear" en vez de hablar de ciclismo y atletismo (por dios¡¡¡) aún así no me atrevo a tirar la primera piedra, suerte que está manu para hacerlo¡¡¡¡¡

Manumar dijo...

Diversas formas de entender una misma actividad, cada uno de los que la practicamos es "de su madre y su padre" como vulgarmente se dice, con su particular "nacimiento" y maneras. Para algunos sólo es deporte, para otros algo mucho más importante. Gracias por pasaros por aquí y dejar vuestros comentarios!

Alvaro Robledano dijo...

Ojo, cuando hablo de mérito, me refiero al simple hecho de levantarse del sofá y salir a patear el monte. Que para algunos, eso ya es un mundo ;)

Pero sí, para esto ya se sabe, opiniones hay como culos, cada uno tiene el suyo jeje

cansamontañas dijo...

¡¡Manu!! yo creo que esa "vena épica" que pones en cuestión es perfecta para describir nuestras sensaciones al entrenar o al participar en una carrera, de montaña o de asfalto. Lo mismo que si queremos contar cómo nos levantamos cada mañana, nos vestimos, aseamos, desayunamos y salimos afuera a currarnos el día en una rutina que si la analizamos bien, resulta ser más dura y difícil que subir corriendo hasta la cima de la Collarada -por ejemplo-. En fin, ¿que quiero decirte? pues que decir "que apretamos los dientes y echamos el corazón por la boca cuando enfrentamos una rampa del 30% y que sudamos sangre" es una buena forma de transmitir la intensidad y emoción de nuestra afición. Y que esas palabras también pueden servir para describir cómo enfrentamos la jornada laboral, la cola en el súper o una discusión familiar; pero estas situaciones como son más normales y domésticas no nos inspiran para escribir poesías, je,je. ¡¡Un abrazo de un fan de las pelis de guerra!! Y que conste que los "guerreros" también nos emocionamos con las flores del camino y el aroma del tomillo...

Manumar dijo...

De acuerdo contigo Carlos con tu comentario, como no podía ser de otra manera, ya sé que en el fondo tú también eres un gran "romántico de la montaña". Mi rechinar va más por ese sector de narcisismo-egocentrismo exacerbado. Desde luego que un poco de vena épica tampoco va mal.....pero con mesura y buen gusto. Sin perder nuestro lugar.

Anónimo dijo...

Estamos en una sociedad que si no hacemos tal o cual cosa no somos nada ni nadie. Se valora, se cuestiona y se critica todo lo que hacemos, lo que decimos y como lo hacemos o lo decimos. El ego está por encima de todo, incluso de lo que no nos pertenece, la NATURALEZA.
Somos parte de ella y no ella parte de nosotros. Un abrazo,
Mariote

Manumar dijo...

Mario, tú en el cole debías de sacar dieces en los resúmenes.