domingo, 9 de febrero de 2014

ESPELUNCIECHA Y ARROYERAS. PLANA DIMENSIÓN.

La esperada ventana no apareció, o más bien no fue lo que se esperaba que fuera. Amaneció este domingo con un cielo grisáceo, velado,  ése que permite ver a las montañas pero que hace barruntar que no va a estar la cosa clara. Y así ha sido, la montaña continúa con su magnífico y espeso manto de nieve, disimulando relieves, disimulando laderas, aliada hoy con esa luz de película en blanco y negro, que hace que el entorno se vuelva engañoso, que te hace sentir en un mundo irreal donde las tres dimensiones desaparecen y donde el descenso con los esquíes se hace algo intuitivo y no muy agradable. 
La llegada de la borrasca está siendo rápida, muy rápida, permitiendo  poder subir por la Glera del Anayet hacia los ibones del Anayet, alcanzar el P. Espelunciecha, descender de nuevo hasta los ocultos ibones y desde allí, no sin cierta complicación debido a la graciosa cornisa final formada, alcanzar el collado del Arroyeras. Las nubes empiezan a envolverlo todo, el viento y la nieve arrecia, la cima dice claramente que hoy no toca. Me junto en el collado con otra pareja que también se vuelven. Siempre se ha dicho que cuatro ojos ven mejor que dos y si son seis, pues más a mi favor. Descendemos juntos, turnándonos. No sé porqué me acuerdo de Batman hoy.


P. Culivillas desde la Glera del Anayet.


Vista hacia atrás. Collado de la Glera por el que hoy he subido.

Subiendo hacia los ibones del Anayet siempre te encuentras a alguien.

P. Arroyeras, desde la subida hacia el P. Espelunciecha.
Anayet desde la subida al P. Espelunciecha.

P. Anayet.

El tiempo va empeorando rápidamente.



Desde el collado de Arroyeras. "Posición de ayuda " al compañero para salvar la pequeña, pero molesta cornisa.









3 comentarios:

carmar dijo...

No se me ocurre comentario mejor para plasmar aquí que un extracto de lo que mi compañero Manuel ya me ha dicho a mí. Va de él para ti, a través de mí: Unas condiciones climatológicas que convierten una zona conocida en un territorio inhóspito. Transitar requiere determinación y fuerza. Se hace preciso escuchar a la montaña y leer su mensaje para adaptarnos a las circunstancias, y elegir la ruta propicia. Discurrir por territorios en solitario requiere de un plus de autoconocimiento y equilibrio para saber dosificar las fuerzas y tomar las decisiones correctas. Enhorabuena por haber sabido renunciar. Salud y Montaña, brother.

Manumar Manu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Manumar Manu dijo...

Sabias palabras, que según van pasando los años, menos dificultad se encuentra en aplicarlas a la práctica. Es el instinto el que finalmente toma las riendas en estas situaciones. Salud y montaña para vosotros tambien!