lunes, 8 de septiembre de 2014

DESDE BUJARUELO, POR LAS CUMBRES DEL CIRCO DE GAVARNIE, HASTA VERLE LAS OREJAS AL LOBO.


Comienza una bella y prometedora jornada de montaña, saliendo desde Bujaruelo a las 7:30 h, en una mañana en la que nos dan una previsión de buen tiempo hasta las 15:00h, a partir de entonces, mejor estar ya de regreso por posibles tormentas. Nuestro plan estaba  trazado, pasar por la brecha y dirigirnos hacia la primera cima del Circo de Gavarnie, el Casco, continuar ascendiendo todas las demás del Circo, hasta que el tiempo nos marcara retirada y si acababa en tormenta (a las 15:00 h) que fuera ya regresando por Ordesa y el valle de Bujaruelo, hasta el refugio de donde habíamos salido.
La idea inicial de ascender al Casco era por la original ruta de la chimenea subterránea, la desechamos en cuanto vimos que una cordada de franceses, pertrechados con toda la equipación, comenzaban a introducirse por la gruta, así que mejor subir por la normal, sin retenciones e ir ganando tiempo. Llegamos al Casco (3.006 m) y tras breve parada con su foto, descendemos nuevamente hacia la hondonada entre el Casco y la Torre, a la que ascendemos por su visible canal Oeste, libre de nieve. Sin mayores problemas nos plantamos en su cima (3.018 m). No nos cansamos de admirar la belleza salvaje de la vertiginosa vertiente Norte, imponente el circo de Gavarnie. El cielo se mantiene, aunque se ve claro que cambiará a tormenta ya que como dice el amigo Dani, empiezan a aparecer las "borregas". Descendemos hacia el Collado de la Cascada, con la intención de ascender la Espalda del Marboré, a la que llegaremos tras una aproximación bajo su contrafuerte S y que superaremos al alcanzar un claro paso mojonado, donde el contrafuerte pierde altura.  Pedrera hasta la cima (3.069 m), paisaje un tanto lunar, poco a poco vamos completando el trazado del borde del circo, nos dirigimos a continuación hasta el Pico Occidental de la Cascada (3.085 m), descendemos a la brecha que le separa del P. Central (3.093 m), terreno de no corrrer, de trepar, seguir sintiendo el vértigo de los cortados a nuestra izquierda. Pico Oriental de la Cascada (3.157 m), un poco más y alcanzamos el P. Marboré (3.253 m), del que Russell dijo que "en su cima podría maniobrar un regimiento entero". Son las 13:15 h cuando comenzamos el descenso, no sin antes mirar de reojo la subida al Cilindro, sin nieve, factible, si no fuera por las nubes que están ya entrando de forma rápida. Para otra ocasión, hay que llegar a Goriz y continuar con la segunda parte de la salida de hoy, ahora ya corredera y por terreno civilizado. Conectamos con la ruta normal al Perdido desde Goriz y descendemos al igual que numerosos montañeros que ya regresan. Diez minutos y estaremos en el refugio..........y entonces apareció el lobo. Tropezón, caída hacia delante parando todo el impacto con el pubis, es lo que tiene bajar con los bastones enganchados a las manos. Ha tardado treinta y cinco años en cogerme y sólo me enseña sus orejas.

En cuestión de segundos la zona se inflama como una pelota, intento caminar, unos pocos pasos, es imposible. Sensación de querer, pero no poder.  Un torbellino en la cabeza buscando una solución, un poder continuar, pero la impotencia es máxima. No hay nada que hacer, el dolor marca su límite. Dani baja a dar aviso al refugio, Victoriano se queda a mi lado. Plumífero, gore, manta térmica, esta vez sí que van a hacer su papel. En pocos pero eternos minutos, Dani está de regreso. El helicóptero está avisado y en marcha. Palabras de ánimo, brazos sobre el hombro, palmadas en la espalda.  Lo que se llegan a agradecer estos gestos. 

Poco a poco la tormenta llega, caen las primeras gotas, comienza a granizar, retumban los truenos, los elementos justos para dar un  "aliño" más completo a la escena. Aguantamos los tres inmóviles, agachados, no puedo ni levantarme de donde me he sentado. Por fin escuchamos el rotor. Breves minutos y siento cómo me cogen con firmeza y con cuidado, palabras y gestos que me transmiten tranquilidad mientras me introducen en el helicóptero.

Ha sido difícil el decidirme a escribir esta entrada y publicarla en el blog. No ha sido una experiencia agradable y son situaciones que mientras no ocurren, parecen  lejanas a uno. Pero prefiero así, de esta manera quiero dar públicamente mi agradecimiento, primero a mis dos compañeros y amigos, Victoriano y Dani por comportarse como lo hicieron en esos momentos.  Al equipo de rescate de la Guardia Civil (de Benasque creo) que me recogió, al médico del equipo (siento no recordar sus nombres). Al conductor de la ambulancia y a Sonia, la enfermera que permaneció a mi lado animándome durante todo el viaje desde Boltaña hasta Barbastro y al servicio de Urgencias del Hospital de Barbastro que rápidamente me atendió. Y a todas las personas que, como fichas de dominó que van cayendo por efecto de una primera, se han visto involucradas.

No hay nada como verle las orejas al lobo para valorar el trabajo de todas estas personas.

Nada roto, nada grave, sigue la vida. Ah! y la tarjeta de estar federado, por favor, siempre encima.

¡Salud y montaña!

Dani, llegando a la Brecha de Roldan.

Desde el Casco, hacia la Torre de Marboré, Espalda, P. Cascada y Marboré.

Vista atrás, El Casco, del que venimos, desde la canal O. de la Torre.

Salvaje vista desde La Torre al Circo de Gavarnie.

Valle de Gavarnie.

Hacia el Marboré.


LLegando a la desolada cima de la Espalda de Marboré (3.069 m).

Espalda de Marboré.
Pico Central de la Cascada (3.093 m)
Desde el Pico Occidental de la Cascada (3.085 m), vista hacia el Central, Oriental y Marboré.

Pico Oriental de la Cascada (3.157 m)
Marboré (3.253 m) y Cilindro al fondo.











11 comentarios:

javier dijo...

Aupa campeón!
Recuperate pronto y bien!

Anónimo dijo...

Ánimo, Manumar...

No sé por qué me había figurado que te encontraría este sábado en Canfranc, que recuperaría la frase ("Sigo tu blog") que te solté en el 2KV y que terminaría de contarte la historia (soy la mancha roja que te persiguió infructuosamente hace dos años), ya que en Villanúa no pude hacerlo porque para mí no hubo meta.

A recuperarse y que el lobo se quede en su covacha durante unas cuantas décadas.

Queda demostrado que federarse es una excelente costumbre.

Abrazos.

Alfonso Pantoja villar dijo...

Para un tío tan fuerte,tanto mental como físicamente esto no es más que una batalla más en el historial impoluto de una buena persona y compañero.Siempre que te haga falta(ya lo sabes)estaré dispuesto....un abrazo manuel

Manumar Manu dijo...

Gracias!! Una experiencia más que sirve para recordarnos lo frágiles que somos en un entorno que nos apasiona. Seguiremos disfrutando de ello. Un abrazo chicos!!

carmar dijo...

Siete tresmiles, el octavo no tocaba hoy, arriba, abajo, apretando los dientes, a la carrera, maravilla de paisaje, entorno duro y atrayente a la vez, y de repente todo se detiene. Súbitamente todo se acaba, hasta aquí hemos llegado. Lo inesperado se nos echa encima y trastoca: perplejidad, impotencia, miedo, dolor…, sobre todo dolor. Confortar, alentar, remediar, socorrer…, agradecer ¡La hora no fue llegada! Recuperar, recordar. Salud y Montaña, hermano.

Manumar Manu dijo...

Recuperar pronto, sin olvidar, como bien dices. Pero continuar, no queda otra! Salud y montaña, brother.

Manuel dijo...

Salimos a completar nuestros proyectos con la máxima ilusión. A veces el azar nos muestra su cara menos amable, aunque si analizamos veremos que hemos tenido la inmensa suerte de estar rodeado de personas que se desvelan por uno. A recomponer la figura pronto, y volver a correr con la misma ilusión y determinación. Ánimo y adelante. Manuel .

Anónimo dijo...

Recuperate pronto, Caperucito.
Un saludo.

Manumar Manu dijo...

Muchas gracias Manuel y "Caperucito" por vuestros ánimos. Ahí estamos, recuperando. Saludos!!

Roke dijo...

Me alegro que todo quedara en un susto, esta visto que en montaña siempre hay risgo por muy experto que seas
a reponerse!

Manumar Manu dijo...

Gracias Roke, todo sirve para aprender.