lunes, 29 de agosto de 2016

POR LOS IBONES DEL SILENCIO.

Cada vez me gusta más el volver a los inicios, a esos principos en los que sólo estaba la montaña y uno mismo, así de sencillo, sin más. Esos momentos en los que tu mente, camina junto a tu cuerpo, sin ver a nadie. Sin oir ruidos ni voces, porque no hay nadie. Es entonces cuando se llega a escuchar el silencio. Cuando se aprecia la forma de cada sombra, cada flor, cada piedra y cada arroyo que se cruza. Independientemente de nuestra velocidad, bien sea paso caminante o paso corredor.

Difícil de conseguir en este "mare magnum" de circuitos, retos, carreras, cracks, titanes, marcas, modelitos, competiciones, ultras y requete ultras....

¿He dicho difícil de conseguir? No, ni mucho menos, es lo más fácil. Simplemente es necesario salirse del camino de moda, de ese camino marcado, por el que vamos muchos, cada vez  más y más gente (no quiero decir que sea mal camino ni mucho menos, aunque sea "purificador" y necesario el abandonarlo de vez en cuando). Salirse, aunque sea un momento, para darse cuenta de la esencia, de lo realmente importante, de que los demás caminos son secundarios, pasajeros y que sólo uno perdurará. 

Tomar un plano, de esos de los de toda la vida, de los de papel. Inventarse una ruta, marcarla con tu dedo, que seguro que no inventas. Seguro que ya habrá sido transitada por los del lugar, por pastores, contrabandistas, por montañeros románticos, por seres discretos y desconocidos. Rutas que habrán sido transitadas muchos años antes y que lo volverán a ser  cuando ni tú ni yo, existamos ya.

Soledad que puede ser compartida, con la sensación de transmitir, de enseñar , de dejar herencia. Navegamos por la montaña. Sin prisa.

Por unos días somos dueños  de nuestro tiempo. Podemos escuchar el silencio de la montaña.


Amanecer en el ibón de Ordiso.


Ibón de Ordiso


Tendeñera y la Faja Basarán.


Soledad compartida. Paso entre Picos Mallarruego.


Ibón de Mallarruego desde el Pico Mallarruego


Vista atrás, ibón de Ordiso desde el paso entre Picos Mallarruegos.


El bello y profundo ibón de Mallarruego.


Ibón de Mallarruego y los Picos de Mallarruego.


Hacia Catieras. Pico Catieras (izda) y Baldairán.


Ibón de Catieras y Pico Ferreras.




3 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé qué decirte pero, entre otras cosas y ese silencio presente en cada fotografía, a mí las cabras así en formación y en lo alto me resulta tan inquietante como su parecido a aquellas películas de indios que veíamos de pequeños...¡La leche, qué miedo!...Cómo asomando por las colinas y cerros todas las tribus reunidas al mando de Caballo Loco contra el general Custer...

Y, al final, sólo quedaba en pie su caballo blanco

Cómo mola...jeje

Saludos

Anónimo dijo...

Bueno, fue con Toro Sentado el unificador, pero me apetecía lo de Caballo Loco, el guerrero impetuoso, por la tontería de Custer y su caballo Comanche, pues al final todo era un tema similar...

Todos como cabras...de la Legión

Manumar Manu dijo...

Bien podrían haber sido indios como dices. O como a mi me recordaba conforme nos acercábamos, hordas de sacerdotes en un interrumpido ceremonial. Igual de inquietantes ambas opciones. Bien se vale de nuestra perra que rápidamente nos sacó de dudas. Salud, amigo anónimo!