miércoles, 26 de junio de 2013

POR ORDISO Y OTAL.

Domingo, 23 de Junio.

El fin de semana continúa y el valle de Bujaruelo ofrece grandes y variadas posibilidades, hoy nos hemos propuesto hacer el recorrido de la Carrera de Bujaruelo, que se celebrará el próximo mes de Septiembre y que ya el año pasado vió por primera vez la luz. Salimos en esta mañana de domingo, algo más ventosa, con nubes de Norte agarradas en la frontera pero con mucho sol en el resto del valle, salimos como decía, en esta ocasión Rebu, Roberto, Raúl, Pilar y yo.

Trote tranquilo por la pista que nos va introduciendo en el valle del Ara, hasta llegar a la cabaña de Ordiso, justo en la entrada de este valle lateral. Ordiso es un valle corto, con una cabecera más extensa que la forman dos barrancos, uno el que viene por la derecha desde el cuello de Ferreras y otro que viene por la izquierda desde la cubeta del ibón de Ordiso, al pie del Pico Mallaruego. Praderas, cascadas, sarrios y marmotas regordetas, refugio totalmente aplastado, seguramente por algún alud durante este duro invierno, puentes rotos que ayudan a cruzar caudalosos torrentes con el corazón en un puño.
Vamos ascendiendo duramente por las onduladas praderas, ganando altura hasta desembocar en el cuello de Ordiso que nos permite contemplar desde lo alto, este sí, un valle de los de libro, el de Otal. Continuamos ascendiendo por el cordal, a ratos por hierba, a ratos por nieve hasta desembocar en la cubeta del ibón de Ordiso (2.344 m), todavía escondido bajo una gruesa capa de nieve. Contemplamos este solitario paraje durante unos minutos tras lo cual volvemos sobre nuestros pasos hasta alcanzar la Faja Basarán, desde allí y como siempre nos han dicho que la linea recta es la más corta y que en el monte no hay barreras, abandonamos la GR y nos lanzamos sin contemplaciones ladera abajo hasta pararnos contra la cabaña refugio de Otal, 500 m más abajo. Eso sí, a costa de quemar lo que nos quedaba de cuádriceps. Retorno tranquilo por este turístico y transitado valle, cruzándonos con más de una sorprendida sonrisa de pausados caminantes, me imagino que originada al ver a unos señores con las piernas al aire y pertrechados  de unas zapatillas que parece que vayan con gran prisa por la vida, cuando la verdad y seguramente esto no lo saben, vamos sin ninguna y disfrutando tanto o más que cualquiera.




Cascada de Ferreras y lo que queda de la cabaña.




Pico de Otal, a sus pies su valle.

Vignemale vigilando nuestras espaldas

Nubes entrando por el collado de Bujaruelo.




Pico de Tendeñera y collado de Tendeñera.

2 comentarios:

Ajb dijo...

Que fotografias espectaculares !!

maravilha de paisagem , lindo !


obrigado pela partilha :)


Artur B.

Manumar Manu dijo...

Encantado de tu comentario Artur B.