Haciendo caso a la sensata reflexión de "mejor si podemos salir esquiando desde el coche, ya portearemos tablas cuando no haya más remedio", este sábado 12 de febrero nos encaminamos al parking de Anayet, en Formigal, mi hermano Carlos (Carmar), Pablo (Amarok) y Manuel (Manumar).
Tras haber transcurrido ya unos cuantos años, regresamos nuevamente al P. Royo y al P. Culibillas, a cuyos pies nos encontramos, en una perfecta mañana, sin aire y con cierto frescor inicial que no tardará en irse templando gracias al generoso sol.
Vamos ascendiendo pausadamente hasta alejarnos del bullicio de la estación de Formigal. Multitud de huellas en la nieve nos indican lo frecuentadas que se han vuelto estas montañas y que llevamos unos cuantos días ya sin que haya caído un solo copo que las tape.
Nos dirigimos primero al P. Royo, pequeña pero orgullosa cima, a la que accedemos por una empinada pala de nieve que le da un toque invernal que siempre se agradece. Volvemos al hombro donde hemos dejado las tablas y nos dirigimos hacia nuestro próximo objetivo, el P. Culibillas.
Tramos con cornisas, crestas nevadas, imágenes que bien podrían ser sacadas de cordilleras de lejanos paises.
Llegamos a la (en esta ocasión) concurrida cima del P. Culibillas. Preciosa atalaya desde donde adivinamos multitud de montañas, y como siempre nuevos planes, nuevas posibilidades. Nubes negras se empezaban a formar por occidente, esperemos que sean presagio de una semana con abundantes precipitaciones de nieve.
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